Salinas 

    Salinas

    March 04, 2015 · Uncategorized

    La salina El Conchal, ubicada en la localidad costera de Colorado de Abangares, unos 160 kilómetros al noroeste de San José, al borde del Golfo de Nicoya (Pacífico), es una de las pocas salinas artesanales que aún subsisten en Costa Rica.

    Se trata de un negocio familiar, heredado de generación en generación a lo largo de un siglo, y que actualmente es la fuente de empleo para 80 familias del pueblo, en el que viven unas 3.000 personas.

    En tiempos en los cuales la producción de sal se realiza casi totalmente de forma industrial, esta y otras seis salinas artesanales en la zona, resisten el peso de la modernidad.

    Los trabajadores de este negocio laboran unas 12 horas al día en condiciones duras, con temperaturas de entre 35 y 40 grados Celsius y por un salario de 122 dólares semanales.

    Varias piletas sirven para secar el agua marina proveniente de los manglares cercanos, pero todo el proceso es amigable ecológico, pues su operación es fiscalizada por el ministerio de Ambiente que les prohíbe utilizar cualquier tipo de químico en el proceso.

    Sin la ayuda de grandes máquinas ni procesos automatizados, esta salina es capaz de producir unos 75 quintales (sacos de 46 kilos) de sal a la semana tras concluir un proceso de almacenaje artesanal y secado al sol que, en algunos casos, puede tardar hasta ocho días.

    La sal producida en El Conchal es vendida a una cooperativa local que a su vez la distribuye en el mercado interno costarricense.

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